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ORIGEN DE 5 FRASES COTIDIANAS EN MÉXICO

“YA SE PETATEÓ”

¿Sabías que las antiguas civilizaciones enterraban a sus difuntos enrollados en su petate de dormir? Algunos pueblos aún conservan esa tradición, de ahí fue tomada la frase que emitimos para decir que alguien murió.

“A OJO DE BUEN CUBERO”

Esta frase que hemos adoptado para referirnos a realizar algo sin tomar medidas o peso exacto, tiene su origen con los antiguos cuberos; que eran las personas que se dedicaban a construir cubas: recipientes de madera de forma cilíndrica para líquidos; ya que antes se hacían artesanalmente, confiando en su buen ojo para dejarlas de una misma forma y tamaño aparente.

“HECHO LA MOCHA”

Una versión sobre el origen de esta frase nos remite a la introducción del ferrocarril a México. Cuando la gente los veía pasar, ya fuera de carga o de pasajeros,  los observaba con asombro, más aún cuando veían pasar solo la locomotora sin vagones, pues notaban la velocidad acelerada del mismo; por lo que pusieron el sobrenombre de “mocha” a la locomotora.  Mocha como “sinónimo” de cortada o cercenada.

Otra versión apunta a una máquina mucha menor utilizada en los patios de maniobras en los ferrocarriles, unas mini locomotoras que se desplazaban con un poco más de velocidad, llamándoles mochas por su corto tamaño. Refiriéndonos con esta frase a alguien que va con paso acelerado.

“YA NOS CAYÓ EL CHAHUISTLE”

El chahuistle es un hongo que ataca al maíz y al trigo afectando los cultivos. Su palabra proviene del náhuatl “Chahuitztli”, que significa enfermedad del maíz. Una plaga que llegaba inesperadamente a arruinar los cultivos.

En la actualidad, la utilizamos para decir que algo o alguien desagradable llegó de manera inesperada.

¡AGUAS!

Cuando no existía el sistema de drenaje en la Ciudad de México, la forma para deshacerse del agua sucia, utilizada para lavar trastes, ropa e incluso los orines, era aventarla desde el balcón o ventana hacia el exterior, por lo que del interior se escuchaba un: ¡Aguas! O ¡Agua va! para alterar a los transeúntes; frase que retomamos para alertar a alguien sobre algún peligro o decirnos que algo se aproxima: incluso la frase ¡échame aguas!, viene también de este contexto.

 

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